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La historia del Rally Safari de Kenia: la prueba más dura del WRC
El Rally Safari de Kenia es sinónimo de resistencia extrema, aventura y supervivencia. Considerado durante décadas como el rally más duro del mundo, esta competencia africana ocupa un lugar legendario en la historia del Campeonato Mundial de Rally (WRC), desafiando a pilotos y máquinas en condiciones que no se parecen a ninguna otra prueba del calendario.
Los orígenes: el East African Safari Rally
La historia del Safari comienza en 1953, bajo el nombre de East African Coronation Safari, organizado para celebrar la coronación de la reina Isabel II. Desde sus inicios, el rally se caracterizó por recorrer enormes distancias a través de Kenia, Uganda y Tanzania, sobre caminos abiertos y sin tramos cronometrados como los actuales.
A diferencia de los rallies europeos, el Safari no premiaba la velocidad pura, sino la capacidad de llegar a la meta. La fiabilidad mecánica y la navegación eran más importantes que el ritmo.
Una prueba única y salvaje
Durante las décadas de 1960 y 1970, el Rally Safari se consolidó como la competencia más extrema del calendario internacional. Los pilotos debían enfrentarse a:
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Caminos de tierra y piedra extremadamente rotos
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Barro profundo tras lluvias tropicales
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Ríos, animales salvajes y polvo sofocante
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Etapas de miles de kilómetros sin asistencia
Finalizar el Safari ya era considerado una victoria.
La belleza del Rally Safari de Kenya

El Safari y el nacimiento del WRC
En 1973, el Rally Safari de Kenia fue incluido como una de las fechas del primer Campeonato Mundial de Rally, aportando al WRC una dimensión completamente distinta: la del rally de resistencia pura. Durante años, el Safari fue decisivo en la lucha por el título, ya que los abandonos masivos podían cambiar por completo el campeonato.

